La Sociedad de Pescadores El Esmerillón no ceja en su particular pulso con la consejería de Medio Ambiente en materia de pesca fluvial.
Tras la polémica creada meses atrás con la última normativa, que recurrieron ante los tribunales al ser aprobada fuera de plazo, los responsables del Esmerillón, advierten que harán lo propio con el rafting. "No podemos consentir que las aguas de las que la Administración nos ha expulsado sean destinadas al descenso salvaje de barcazas", señalaron ayer desde este colectivo de pescadores. Su presidente, Antón Caldevilla, anunció que adoptarán "cuantas medidas de todo tipo resulten procedentes".
Tras anunciar que acudirá ante la Justicia, incluída la vía penal, para denunciar el rafting en los ríos salmoneros, El Esmerillón añadió que también apelará a las instancias europeas "para incidir en el derecho a un trato igualitario y a una utilización racional de los recursos".
Desde El Esmerillón, que rechaza el borrador del reglamento de la ley de protección de ecosistemas acuáticos, se volvió ayer a criticar a los responsables de la consejería de Medio Ambiente tras autorizar el rafting en la parte alta de los ríos Sella y Cares. "Nadie en su sano juicio puede concebir que sea preferible permitir las barcazas en unas zonas de desove y reposo para el salmón que posibilitar el ejercicio de la pesca" en esos mismos tramos de río.
A la vez denunció que sea la Confederación Hidrográfica del Cantábrico la que regule la práctica del rafting y responsabilizó a ese organismo de los "colapsos y algaradas acuáticas, con baños, chiringuitos y dispersión de basuras", propiciados por el turismo fluvial. Por último acusó al Principado de usar una doble vara de medir. "Es alarmante que las progresivas restricciones de días y períodos hábiles para la pesca no se vean seguidas de otras tantas en materia de navegación".