Adolfo Cuétara, Francisco Javier Burgos y Pedro Yubero, son tres aficionados a la montaña como lo somos cualquiera de nosotros. Habituales de las montañas de Castilla y León, tras varios accidentes sucedidos y tras percibir ciertas anomalías en la coordinación de los equipos de rescate de esa comunidad autónoma, deciden escribir una carta a los responsables del Ministerio de Interior de España.
La respuesta de este Ministerio es que ya se trabaja desde la Consejería de Justicia e Interior de Castilla y León en la elaboración de un protocolo de actuación.
Tras esta contestación, los tres montañeros deciden hacer llegar a dicha Consejería así como a Luis Aznar, (Director de Protección Civil de Castilla y León), la carta que a continuación transcribimos con sus preocupaciones.
"Asunto: Coordinación de los equipos de rescate en áreas de montaña
Excelentísimo Señor,
Somos tres aficionados a la práctica del montañismo, que nos dirigimos a usted con el fin de informarle de un asunto relacionado con la coordinación de los diferentes equipos de rescate que intervienen en los accidentes que sufrimos, tanto los que practicamos esta afición, como los habitantes de núcleos rurales ubicados en áreas de montaña.
Hay un punto del protocolo que se activa cuando un herido en un accidente de montaña establece comunicación con el servicio autonómico 112, que consideramos debe ser revisado porque un mal funcionamiento en ese punto, en determinados accidentes, podría suponer la diferencia entre la vida o la muerte del accidentado, si es que no lo ha supuesto ya en intentos de rescate pasados (hecho que intuimos, pero del que no tenemos ni certeza ni evidencia porque no podemos conocer cómo habría discurrido el rescate de haberse realizado de otra manera).
Ese punto es el siguiente: tras establecer comunicación con el 112, en teoría éste da aviso inmediato de la alerta tanto a la Central de la Guardia Civil (COS), dependiente del Ministerio de Interior, como a la unidad de rescate de la Comunidad Autónoma correspondiente, dejando al criterio de cada organismo la decisión de enviar o no a los correspondientes equipos que consideren oportunos.
Sin embargo apreciamos que en la práctica, en la Comunidad de Castilla y León, se retrasa la movilización por parte de la Central de la Guardia Civil de sus equipos de rescate (SEREIM), hasta que el Servicio de Rescate de la Comunidad Autónoma en cuestión lo solicita posteriormente, si éste lo considera necesario.
Deducimos que la causa de que esto ocurra así es porque hay un fallo en la comunicación entre el 112-Valladolid y la Central de la Guardia Civil (COS), de forma que, a pesar de que COS sea avisada desde el principio de la alerta de rescate en montaña, no recibe toda la información completa y detallada desde el primer momento, afectando esta cuestión a la movilización del SEREIM.
De esta forma se da el caso de que, a pesar de que el equipo de rescate SEREIM de la Guardia Civil esté operativo a una distancia mucho menor del accidentado que el correspondiente equipo autonómico, o por ejemplo disponga de un helicóptero mejor cualificado técnicamente ante situaciones meteorológicas adversas (como fuertes vientos), tan frecuentes en las montañas, se demora su puesta en funcionamiento hasta ser reclamados por el equipo autonómico correspondiente, perdiéndose un tiempo muy valioso en la intervención de SEREIM cuando ésta es necesaria.
Esta demora, en la montaña, le puede costar la vida al herido; puede marcar la diferencia entre un final y otro, especialmente en casos de avalanchas de nieve o cambios repentinos de las condiciones meteorológicas (situaciones ambas donde el tiempo de actuación de los equipos de rescate marca la diferencia en el desenlace).
Los equipos de rescate de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, perfectamente cualificados para desarrollar la función para la que fueron creados, a veces están más alejados que el correspondiente SEREIM de la Guardia Civil y sin embargo en la práctica éste no es activado simultáneamente con el de la Comunidad, creemos que por el motivo anteriormente indicado, por lo que la llegada del auxilio se retrasa hasta que no llega el equipo mas alejado.
Les pedimos ayuda: necesitamos que se resuelva cuanto antes este fallo en la cadena de auxilio, revisando por parte de la Consejería de Interior y Justicia de Castilla y León el protocolo de actuación en estos casos en lo relativo a la comunicación entre 112 y Central de la Guardia Civil, para que COS esté completa y detalladamente informada desde el primer momento, de forma que ambos equipos se movilicen realmente cuando cada organismo involucrado lo crea necesario, desde el principio y sin dilación.
Sugerimos que la cooperación entre ambos equipos, si coinciden en un rescate concreto, se realice desde el primer momento y sobre el terreno, lo cual salvaría vidas y sería mérito de ambos equipos por igual, no como ahora que aparentemente la cooperación se realiza tras una primera evaluación efectuada por el primer equipo movilizado, que suele ser el equipo de rescate autonómico correspondiente, retraso que podría suponer la pérdida de vidas.
No estamos pidiendo que SEREIM sustituya o desplace al GRS en su labor, sino que ambos equipos trabajen juntos desde el primer momento perfectamente coordinados; tenemos el privilegio de contar con dos equipos de rescate en Castilla y León y necesitamos la actuación conjunta de ambos para salvar vidas, sin que uno de ellos se sature por exceso de intervenciones.
Si fruto de esta revisión se llega a la conclusión de que la comunicación entre 112 y la Central de la Guardia Civil (COS) es completa y detallada desde el primer momento, necesitamos que se nos aclare por qué se demora la puesta en marcha del SEREIM cuando su intervención es necesaria.
Sólo podemos aceptar la duplicidad existente en los servicios de rescate de montaña (el de la Administración Central y el de la Comunidad Autónoma correspondiente), verdadero origen del problema señalado en esta carta, si dicha duplicidad no influyera negativamente en el desenlace de los rescates, por una deficiente coordinación entre ellos (deficiencia que vemos que está ocurriendo en determinados casos en Castilla y León).
Si la revisión propuesta no procede, les pedimos por favor que no permitan la situación actual: es nuestra responsabilidad no sufrir un accidente cuando practicamos el montañismo, pero sólo tenemos una vida, y no la podemos perder habiendo sobrevivido a un accidente en la montaña y falleciendo a continuación por un protocolo de rescate mejorable, como puede haber ocurrido ya, aunque no se sepa a ciencia cierta.