Los pescadores han puesto sobre la mesa sus propuestas para la futura restauración del río Sella y han dejado claro que su principal reivindicación pasa por regular la navegación en el cauce y evitar la masificación de canoas en el río. La Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) inició ayer la ronda de contactos con pescadores y ecologistas para la elaboración del proyecto de restauración del río Sella. Hoy, le tocará el turno al colectivo de empresas de turismo y a los clubs de piragüismo. «El objetivo es recuperar ambientalmente el río con un proyecto elaborado a través de la participación ciudadana», recordó Juan Antonio Martín Ventura, jefe de servicio de Estudios Medioambientales e Hidrológicos de la CHC.
Los primeros en dejar clara su postura fueron los pescadores. El colectivo representado por la Sociedad El Esmerillón, la asociación Ríos con Vida y la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial quiere que la navegación por el río Sella «se limite al tramo entre Arriondas y Ribadesella» para dejar la zona alta del cauce libre de canoas. El sector considera que la mayor inversión prevista en el documento inicial presentado hace tres semanas por CHC es la construcción de varios embarcaderos y desembarcaderos para el uso recreativo. «Se trata de una inversión pública muy importante que va dirigida a empresas privadas de turismo activo por lo que -en su opinión- debe implicar una contrapartida».
Sin salida en Cangas
El presidente de la Sociedad de Pescadores El Esmerillón, Juanjo Peruyero, opina que lo razonable es que cuando estén en marcha los nuevos embarcaderos las empresas de turismo activo aglutinen toda la actividad en estas instalaciones y se impida la salida de canoas desde otras áreas. De esta forma, se evitaría la presencia de piraguas «más arriba de la localidad de Arriondas».
Los ribereños creen que de este modo podrían desarrollar la actividad pesquera en la parte alta del río sin la molestia que ocasiona el paso continuo de piraguas, y comentan incluso que esta situación podría dar pie a la negociación con la Consejería de Medio Ambiente de rebajas en los cotos de la parte baja, afectados por el uso recreativo. Queda ahora por conocer la opinión que esta medida suscitará entre las empresas de turismo activo asentadas en el municipio de Cangas de Onís.
La regulación de la navegación en el río Sella no fue la única reivindicación de los pescadores. Éstos volvieron a reclamar sin éxito obras para dirigir el agua hacia los pozos y la creación de catorce refugios de pesca a lo largo del cauce del río Sella. «Se niegan a realizar ninguna obra para mejorar los pozos y sólo están dispuestos a hacer un par de refugios, aunque para nosotros es un paso importante porque el resto podríamos financiarlos nosotros mismos», apuntaba Peruyero. También se valoraron positivamente las actuaciones previstas en el documento inicial que implican la recuperación de la vegetación de la ribera o la retirada de escombreras artificiales.
El representante de la CHC, Martín Ventura, considera que la principal reivindicación de los pescadores pasa por «mantener la riqueza piscícola del río» y tomó nota sobre la preocupación de este colectivo ante «los conflictos que pueda generar el uso recreativo» en su actividad. «Estamos abiertos a todo tipo de sugerencias teniendo como objetivo principal mantener el valor natural del Sella. Lo que no podemos es dejar morir el río de éxito», resumió Martín Ventura.